Después de tanto tiempo, Alonso…es.

La política es, para la mayoría de la gente, una palabra desvencijada, malquerida y tristemente sinónimo tácito de muchas de las cosas malas que ha soportado y soporta una sociedad como la nuestra.

Con la política podríamos construir y avanzar, pero dado a que muchos anteponen los intereses personales o de alguna colectividad en particular, se destruye y arrasa; y con ello por obvias razones, nos estancamos en el día a día, en la necesidad, en las brechas, en las desigualdades, en los odios, en los desamores, en las pasiones malsanas y permitir que personas que hacen daño y manipulan, sigan esclavizando mentes y «gentes».

Llegué a la política por un azar del destino y sin haber hecho aquella fila que muchos politiqueros creen que es necesaria hacer, y eso me costó bastante. tuve enemigos a granel no solo en las huestes de los del edificio de enfrente, liderados estos por Alonso Salazar, sino además por parte de algunos personajes que, siendo compañeros míos, eran ávidos inventando cuentos para hacer daño.

Cuando llegué pude entender que la política en Colombia es como su fútbol, donde hay seguidores de una camiseta por conveniencia y sin mediar análisis de fondo, porque es costumbre o porque simplemente quieren hacer parte del equipo ganador.

Con esta circunstancia como una realidad del entorno, empecé a recibir desde ese entonces toda clase de desplantes e improperios por parte de muchos seguidores de Alonso, con los cuales tenía que interactuar, así como por parte de aquellos periodistas fletados, por el sólo hecho de pertenecer a la Administración Ramos (para muchos el «equipo contrario») o por ser abiertamente Uribista; tal vez por ello empecé a reaccionar, pero siempre con argumentos.

A muchos funcionarios los saqué de quicio, recuerdo entre otros a un colérico Melguizo y a un Carlos H. color carmín; en cuanto a Alonso siempre que tenía oportunidad lo saludaba, para aprovechar y meterle una que otra puya; era divertido ver como a veces se «descuadernaba» pero nunca, hubo improperios o malas reacciones directas por parte de él.

Recuerdo una vez que le llamé en la distancia «Pocho», y él con aquella mirada que sólo yo había visto en niños maravillados por algo extraordinario, no podía comprender cómo un «detractor» sabía como lo llamaban en casa…recuerdo.

Ahora bien, finalizaron nuestros trabajos y mientras a mi me difamaban en un libro desteñido que publicó Sergio con toda la intención de hacer daño (al final los entes de control me exoneraron), a Alonso, lo sancionaban con una inhabilidad. Ambos fuimos víctimas de esa manera de hacer política en nuestro país, en la que si no puedes con tus contrincantes, neutralízalos y hazles daño (aquí se incluye la persecución de la que hoy está siendo víctima un hombre honorable, a quien admiro y a quien sólo tengo gratitud: Luis Alfredo Ramos).

Ayer supe que la sanción de Alonso fue tumbada por el Consejo de Estado y tuve sentimientos encontrados.

No puedo decir que me alegré, pero sí debo reconocer que el ex-alcalde me mostró algo para admirarle: su perseverancia y fortaleza frente a las dificultades.

Soportar durante todo este tiempo en silencio su destitución y trabajar para levantar la misma sin hacer la alharaca de Petro, es digno de admirar.

Encontró en esos 2600 metros más cerca de las estrellas nuevamente la soledad, lejos de su hija, con ausencia de algunos familiares, con problemas de seguridad y además soportando toda clase de improperios de quienes en algunas ocasiones le hicimos matoneo virtual, aprovechándonos de dramas personales que sólo el sabe como duelen.

No puedo decir que Alonso fue un excelente alcalde y mucho menos ese héroe que muchos ven cuando influyó en las elecciones de 2011 (y ahí si que se pone en entredicho la cultura de la legalidad de la que tanto pregonan). A él le debemos que se haya empeñado la ciudad nuevamente a la politiquería (sino vean cuántos funcionarios de alto nivel en la Alcaldía, son amigotes de aquel odiado por muchos ex-alcalde que se fue de festín de divas, con funcionarios y en avión privado al parque Eólico de EPM en la Guajira).

Pero si puedo decir que después de la noticia de ayer y leer además sus declaraciones en El Tiempo, que Alonso..es.

2 comentarios en “Después de tanto tiempo, Alonso…es.

    • Yo tampoco olvido Alejandro, y mucho menos como él no directamente, sino con sus colaboradores, me trató mal. Sin embargo, el hombre demostró fortaleza y un trabajo silencioso. El hecho que pueda destacar eso, no significa que pueda aceptar que tiene muchos bemoles.

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