Historia de una decepción

A Federico Restrepo lo pude conocer personalmente por primera vez, a finales de 2011 en el Café de los Andes ubicado en Plaza Mayor. Ese día él estaba con Alonso Salazar, a quien las elecciones de unos días atrás lo habían favorecido con el cargo más importante (en el sector publico), que tiene mi adorada Medellin: Alcalde de la ciudad.

A Federico lo volví a ver unas cuantas veces más durante el cuatrienio 2008-2011, donde en temas tan espinosos como el de Hidroituango (proyecto que desempolvó Luis Alfredo Ramos B. para bien del Departamento de Antioquia), ejerciendo él como Gerente de las Empresas Públicas de Medellín – EEPPM, quiso ser el palo en la rueda para los intereses del Departamento de Antioquia, tal vez por el rol mismo que ostentaba, donde quería a toda costa que el interés General, fuese particularmente mayor para la empresa que él lideraba.

Luego compartimos en otros escenarios, uno de ellos la Junta Directiva de Hidroituango, donde recuerdo particularmente una anécdota, la cual hoy puedo comprender vaticinó de cierta manera la esencia de lo que es él como persona.

Recuerdo como al finalizar una sesión de una Junta de Hidroituango en las instalaciones del IDEA (Instituto del cual yo Presidía su Junta Directiva), le dije, a sabiendas que a los dos nos une la afición por el ciclismo, que si podía ayudarme a conseguir un uniforme del equipo de ciclismo de EEPPM, a lo que él respondió, que con mucho gusto, que contara con él.

El tiempo pasó y el uniforme prometido por ningún lado aparecía; paralelo a ello Hidroituango consiguió su propia sede en la llamada milla de oro de El Poblado, y después de unos meses de tener sesiones de Junta Directiva allí, estábamos en una de ellas hablando de un tema en particular, donde Federico y el Ingeniero Jesús Aristizabal como representantes de EEPPM se comprometían con algo a futuro, algo sobre lo cual, teníamos desde nuestra posición ciertas dudas, ante las cuales ellos mantenían férreamente su posición y de paso con cierta arrogancia, ante la cual yo repliqué: “Doctor Federico, los percibo muy seguros…pero que no vaya a pasar como con el uniforme de EEPPM”.

Es cierto, tengo una manera particular de llevar a las personas a límites inimaginables y esta situación en particular fue una de ellas; una vez pronunciado mi comentario, Federico se puso más serio de lo habitual, se paró de su puesto y salió afuera a hacer una llamada: los otros miembros no comprendían, ni mi comentario, y mucho menos su reacción.

La sesión continuó, y cuando estaba casi por terminar, Federico revisó su teléfono móvil e intempestivamente y sin mediar palabra salió por un momento; cuando regresó, me entregó el uniforme.

De dicha situación pude concluir que él es una persona de esas a quienes les gusta aparentar ante los demás, más aún si se es expuesto a una situación donde su nombre puede ser objeto de algún cuestionamiento; pero además que también es alguien que (sin importar si es bueno o no gerencialmente), no tiene la claridad de decir y hacer lo que realmente quisiera hacer (tal vez en esencia, su promesa del uniforme, era sólo para quedar bien conmigo, y como todo buen político, a la larga incumplir).

Es cierto que en un principio él era el candidato de mi preferencia, y eso sin importar que ya le había incumplido a su compañero de firmas, o que me haya dicho una mentirijilla (al mejor y solapado estilo de Ned Flanders) cuando le pregunté a través de whatssap acerca de la veracidad de una noticia que había salido en Minuto30 en relación con el desmonte de sus vallas por orden del Consejo Nacional Electoral, a lo que él me respondió, a sabiendas que el tema era verdad: “eso es pura propaganda negra”. A la larga le copié un tweet de Juan Pablo Barrientos, donde confirmaba dicha noticia y él tal vez comprendió que yo no era un perrito de taxi fácil de ‘tramar’.

Hoy la verdad y desde hace un par de semanas recapacité de dicha voluntaria decisión (no estaba pidiendo NADA a cambio), al saber que la decencia que pregona él en su campaña es tan sólo parte de un personaje creado para ganar las elecciones , y que su pulcritud es tan cierta como lo que soporta aquel slogan de “la más educada”, slogan que fusilan cual payaso con megáfono promocionando un corrientazo bogotano desde la Gobernación, pero claro está que usando cientos de miles de millones de pesos del erario público: comprando conciencias, pagando lentejas , contratando medios, fletando columnistas y favoreciendo académicos de tres pesos que han gozado de contratos que les brinda la secta Fajardista en el poder.

Además, se la pasa más preocupado en difamar a los demás al mejor estilo del «Libro Blanco», sin mirarse a sí mismo: dice que Luis Pérez es el candidato de Santos para buscar esos votos de Uribistas incautos, pero lo que no aclara es que él fue uno de los contratistas más queridos del Gobierno Nacional y que nunca fue, tal vez porque a él le gusta más ser uno de esos «caballeros de industria por prestación de servicios», funcionario público de la administración de Sergio Fajardo, al menos durante 2013 y 2014.

Estamos cerca de las elecciones, y algo tengo totalmente claro: no creo en Federico, y no por un capricho personal, sino por percepciones que él mismo en estos días de campaña me ha confirmado, donde es claro que no solo se la pasan cruzando esa “delgada línea” haciendo política con recursos públicos, sino que son capaces de aliarse con lo peorcito de la política regional con tal de no perder ese poder que por 12 años han ostentado, para su propio beneficio y de todos aquellos que hacen parte de esa secta de aparentes “buenas costumbres” y de aquellos quienes además les apuestan con sus “donaciones” a sus campañas.

No votar por él no me hará indecente y mucho menos corrupto (como le quieren hacer creer a los Antioqueños) y mucho menos hará que la Gobernación se acabe: la misma tiene un impulso de varios años atrás, y cambiar lo que se ha construido por las anteriores administraciones (resaltando que muchos de los programas por no decir que la mayoría con los que alardea Fajardo, vienen de antes), es como pretender que un trasatlántico haga un giro en U en menos de 100 metros.

Para finalizar, para él y a sus fieles escuderos Santi Londoño y Juan Carlos Sánchez (a quienes Ricardo Smith como Jefe de Campaña les ha asignado remuneraciones mensuales bastante suculentas, es decir les pagan), les puedo dar no solo sopa y seco en gestión publica y en un manejo íntegro sin favorecimientos a terceros, sino en algo de lo que tanto pregonan y que tanto les hace falta: decencia y dignidad.

Porque sin lugar a dudas, esto tiene que seguir.

Independientemente a toda la varilla que le doy al Gobierno Departamental, creería que el único problema de fondo que tengo con el actual Gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo Valderrama (por quien voté en 2011), es por cuenta de haberme incluido de manera infame en un libro tan mala leche como lo fue el tan promocionado «Libro Blanco» (por cuanto no sólo había entregado a total satisfacción la Secretaría que estuvo a mi cargo, sino que además de la exoneración de cualquier responsabilidad por parte de la Contraloría General de Antioquia, en estos ya 44 meses de gestión de la autoproclamada «la más educada» y  en materia de Productividad y Competitvidad, siguieron con lo que les mostramos y dejamos andando (exceptuando claro está de los paseos de chancla y de los contratos multimillonarios a dedo con instituciones con las que se quiso quedar bien, y a las que luego les han quitado responsabilidades).

Ahora bien, y considerando que se acerca una contienda electoral donde estará en juego no sólo el máximo cargo del Departamento, sino además la elección de Alcaldes para cada uno de sus 125 municipios, así como la conformación de la DUMA y los diferentes concejos municipales, quiero decir que pese a todas las circunstancias el candidato de mi predilección para suceder al actual Gobernador, es aquel que ha sido ungido por él (de manera tácita porque supuestamente no le es permitida la participación en política), el Ingeniero Federico Restrepo Posada.

Yo contrario a quienes acompañan a Federico en esta empresa, no me voy a quedar patinando en hablar mal de su más enconado rival en esta contienda que se avecina, porque la verdad, a mi no me consta nada para decir, sin que me pase lo que a Hector Abad Faciolince, que su principal rival es un corrupto.

Tal vez puedo decir de aquel para muchos «Innombrable», que fue como Alcalde un «de buenas» al pegarse ese paseíto al parque eólico de EEPPM en compañía de algunos de sus funcionarios a la Guajira (uno es hoy incluso Secretarío de despacho del buen Aníbal; sí, el mismo de la malograda alianza AMA) y eso sí, bien acompañado de unas «compañeras» que alguna vez tuve en EAFIT (todas ellas parte de ese aspiracional que muchos tuvimos como estudiantes universitarios, al querer tener algún tipo de contacto con aquellas esbeltas figuras que parecían extractadas de afiches tipo Pilsen), pero que por obvias razones (al no tener entre otras cosas un avión privado), nos tocó siempre verlas como ese imposible, únicamente permitido para aquellos que ostentan poder (politico o económico). Ya ustedes juzgaran si irse a la guajira con unos amigotes en compañía de tres «ambiciosas y bellas» muchachitas, con dineros públicos es bueno o malo.

Tampoco voy a creerme el cuento que hago parte de una estirpe «única» e «irrepetible», conocedora de la verdad absoluta, tan absoluta como cualquier respuesta a los retos matemáticos con los que llenan el timeline de la cuenta de twitter de la Gobernación.

Bueno, retomando lo que motiva esta entrada, puedo afirmar que Federico es mi candidato, y las razones son tan simples como aquella frase para muchos lapidaria, pero para mi bastante interesante en el contexto actual de la política nacional: «es para mí tan mal politico de campaña, como un buen gerente».

De Federico puedo decir que comparto ese carácter que a veces hace creer que es duro con las personas, pero que a la larga permite que las cosas se hagan como deben hacerse: bien.

Comparto además la pasión por muchas cosas, entre ellas la música y el ciclismo, y qué, tal vez esa última pasión que describo, es la que me permite describirlo como un trabajador incansable, una persona que trabaja en equipo y un profesional que está orientado al logro, manejando eficiencias, porque sabe que el objetivo de largo plazo es ganar la carrera y no sólo figurar en las etapas.

De Federico me gusta que tiene ese manejo gerencial, tan esquivo para muchos funcionarios públicos y bastante escaso en la mayoría de los politicos que aspiran a montarse a cargos de elección popular.

En cuanto a su programa de gobierno, la verdad si bien no dice nada nuevo (porque es claro que propone continuidad), opino a grandes rasgos lo siguiente:

  • En relación con la estrategia de parques educativos del Departamento, los cuales digamos (basado en la respuesta a un derecho de petición que me respondieron el año pasado), son aquellas Ciudadelas Educativas que empezó el buen Anibal, que continuó Luis Alfredo, pero que extendidos estos a 80 municipios adicionales,  a la larga serán determinantes para promover un desarrollo en la periferia del departamento, siempre y cuando puedan complementarse con actividades que vayan más allá de ganarse aquellos consabidos premios de arquitectura y reconocimientos internacionales que tanto le gustan a la «egoteca» del actual Gobernador. Así mismo, deben implementarse programas de alto impacto para aquellas poblaciones vulnerables, empezando por los mismos estudiantes, donde se debe combatir el ocio y el hambre, con actividades lúdicas en jornadas extendidas, así como con la mejora de aquellos programas de seguridad alimentaria), será fundamental, porque como decía Luis Alfredo: «el hambre no tiene vacaciones».
  • El tema de infraestructura  vial es ambicioso, pero es de totalmente sensato, ya que contrario a pensar como el otro candidato en «licitaciones» eternas para la pavimentación de 1.500 kilómetros de la red de vías terciarias (y tal vez el pago de favores), la idea es trabajar para lograr la rehabilitación y total transitabilidad de dicha red, lo que sin lugar permitirá la inclusión y mejora de la calidad de vida de muchos Antioqueños y Antioqueñas que hoy están sin poder ser visitados para cualquier tipo de intervención social o económica, por parte del estado o del mismo mercado.
  • Creo que es fundamental que en materia de seguridad mejorar lo que se viene haciendo, entre otras cosas, porque creo que además de la exagerada contratación de personal a través de convenios (con instituciones respetables y con objetivos aparentemente loables), esto se convierte en el montaje una estructura paralela a la misma Secretaría en programas que, si bien pueden ser tan  bien intencionados como contratar una «piñata en bosque chispazos», son esfuerzos tibios para un departamento que claramente presenta retrocesos en materia de seguridad al querer mostrarse exitoso en convivencia y prevención.
  • En materia de salud, es prioritario garantizar la supervivencia y sostenibilidad de SAVIA; no puede darse el lujo el departamento de que esto fracase, por la falta de gestión con el estado central. Así mismo es importante aunar mayores esfuerzos en materia de prevención, lo anterior de manera articulada con otras entidades del orden departamental.

Creo que es totalmente entendible que el programa de Gobierno no sea tan extenso y detallado por parte del candidato (por lo anteriormente mencionado al querer sustentar su propuesta en el continuismo), pero, contrario a lo que seguro piensan todas aquellas personas que le apoyan por esperar una coloca (muchos ahora adhiriéndose con una sonrisa tan empalagosa, como aquella muy catalana de quien rajó de Montecristo), pienso que será fundamental que el plan de desarrollo tenga los ajustes a lugar, para que lo que se espera del departamento en esa recordada visión al 2020, sea una realidad.

Independientemente a toda la varilla que me puedan dar algunos de mis amigos, creo que Federico puede significar una oportunidad para construir con respeto, pese a las diferencias que actualmente tienen con algunos integrantes de los distintos partidos o movimientos (partidos unos y estáticos otros, por la propagación de un odio y de una polarización absurda).

Para finalizar es claro que «esto», mucho de lo cual se lo han apropiado cambiándole el nombre (y de paso gastando cifras absurdamente altas en publicidad)…tiene que seguir.

2 años de infamia…casi 18 de admiración.

Recuerdo claramente ese diciembre de 1997, un mes en el que cambió mi destino…

Lo recuerdo no sólo por ser el mes en el que obtuve mi título como Administrador de Empresas de Eafit, sino además, y por sugerencia de una amiga con la que trabajaba en EEPPM, conocí a Luis Alfredo Ramos Botero.

Fui a encontrarme con él (sin conocerlo personalmente y sin ningún tipo de palanca o conocido «político»), en aquella modesta oficina que le habían acondicionado, en las premisas de una central telefónica por la avenida Nutibara.

En mi mente tenía la imagen que cualquier persona puede tener de un político, con el agravante que durante su alcaldía a quien me patrocinaba como deportista (Llantas Gigantes Pirelli) y al esposo de una prima mía (Ron de Vinola), les habían al parecer afectado sus negocios (al no otorgarles unos permisos para la operación y/o expansión de los mismos).

Recuerdo que llegué a dicha reunión y él, en una cordialidad natural y sin hacerme esperar me invitó a seguir a su oficina, ofreciéndome de paso un café e instándome a que le contara mis razones para querer hablar con él.

La reunión transcurrió de una manera bastante ágil, muy ejecutiva y donde pude decirle sin ningún tipo de misterio que sabía que él estaba liderando un proyecto para establecer una compañía de telecomunicaciones y que yo, pese a tener de alguna manera ya lista una opción laboral en Bogotá y unos planes para adelantar una especialización en finanzas en los Andes, encontraba del mayor interés ese naciente proyecto ya que con mis conocimientos en distintas áreas administrativas, así como en régimen cambiario y moneda extranjera podía apoyarlos.

Al finalizar la reunión me dijo que por supuesto contará con él, y que en enero habláramos para firmar un contrato por prestación de servicios mientras se organizaba la parte legal de la nueva compañía, de la cual, me compartió un acta histórica suscrita en la finca del entonces Presidente de el grupo santo domingo, en donde habían logrado un acuerdo de voluntades para conformarla entre tres entidades que hasta ese momento, estaban yendo por caminos independientes: EEPPM, OLCSAL y el grupo Santo Domingo; «doctor Maximiliano nos vemos entonces en enero, lo espero por aquí» fueron sus palabras.

En enero conforme a lo acordado nos vimos, y él tal vez ya sabía que otros rumbos le esperaban lejos de esa compañía que había logrado proyectar y concretar (por cuestiones políticas que aún casi 20 años después, me resisto entender).

Firmamos el contrato y me dijo que me deseaba lo mejor, que él tenía unos proyectos en mente, pero que de seguro a mi me iba a ir bien con lo que definieran lo accionistas.

Durante ese año él viajó a los Estados Unidos, mientras yo inicié una carrera profesional en una empresa que hoy ya no existe y de la cual pude comprender que (y pese a su indiscutible éxito), era el bastión de muchos políticos para pagar favores, empezando por el «caballero de industria» que montaron los Valencia Cossio y que fungió como su Presidente hasta que la vendieron de manera sobrevalorada a EEPPM, y quien siempre omitió al contar la historia de la misma, (por obvias razones y como hoy algunos lo hacen con Hidroituango), que de no ser por Luis Alfredo Ramos Botero esa empresa, Orbitel, no habría existido.

Unos años después tuve la fortuna de entablar amistad con Esteban su hijo menor y volví a reencontrarme con él; comprobé que seguía siendo el gerente visionario con quien unos años atrás me reuní, donde además, y al poder interactuar más cercanamente, me permitió conocer a ese hombre de familia, de principios inquebrantables, decente y a quien, como pocas personas que he conocido (se cuentan con los dedos de las manos), admiro de manera sincera.

Hoy se cumplen dos años de una detención injusta, con tintes claramente políticos y donde a Luis Alfredo lo han confinado a una reclusión que va en contra cualquier tipo de lógica… ¿peligro para la sociedad?.

A él lo han querido doblegar en estos dos años, pero él se ha mantenido firme a sus principios, porque él sí que los tiene.

Hoy cuando se celebran dos años de infamia, yo en la distancia recuerdo que ya van a ser 18 de admiración, donde lo recuerdo como una persona a la que le tengo gratitud infinita, ya que pudo sacar lo mejor de mi como profesional, permitiéndome ser quien soy.

Para él en la distancia todas mis oraciones, donde es claro que extraño compartir con él aquellas tardes llenas de anécdotas, todas enriquecedoras, llenas de un conocimiento que pocos en Colombia han tenido el privilegio de escuchar y las cuales en ninguna universidad me hubiesen podido enseñar.

A Luis Alfredo, a su familia y a todos sus amigos y amigas, fortaleza para que podamos superar esta situación de la mejor manera posible, con dignidad y confiados en que después de esta oscura noche, el sol siempre brillará para todos.

La corrupción en la era de la mermelada

La corrupción es sin lugar a dudas el mayor de los obstáculos que puede tener una nación para superar las dificultades, cerrar brechas, combatir la inequidad y generar un verdadero desarrollo económico en armonía.

Ahora bien, pero si en Colombia todos se quejan de ella por la manera en que constantemente nos afecta… ¿por qué es tan difícil erradicarla? o al menos, como diría un expresidente en una frase tan desafortunada, pero tal vez promisoria ante los exorbitantes niveles que tenemos: «llevarla a unas justas (aceptables) proporciones».

Creo que la mayor dificultad está en la naturaleza misma de la mayoría de los colombianos: un asunto cultural que ha trascendido los ámbitos políticos, producto tal vez de aquella malévola «malicia indígena» que surgió como contrapeso ante situaciones de abuso de poder, que han sometido pueblos desde épocas coloniales y que tristemente, nos ofrece una sociedad que ve en la cultura del avión, del avispado o del «negociante», una manera creativa para tomar y capitalizar a su favor ventajas sobre todas aquellas desventajas que puede tener alguien, en un momento de flaqueza, descuido, ilusión, necesidad o dificultad; en esencia es pasarse por la galleta el deber ser y el buen hacer.

Así es como nacen distintos negocios de aviones para incautos, los cuales son tan propios de las clases menos favorecidas, tanto como de aquellas en donde en tiempos de «escaleras» o «aviones» prestaban salones de los más prestigiosos clubes de Medellín, para hacer lo mismo que hizo el bandido de DMG o los pillos de Interbolsa, pero con marcadores y cartulinas.

Los aviones o avivatos a la larga son de la misma calaña que aquellos contratistas del estado de obras eternas o de mala calidad, o de aquellos que juegan con los ahorros e ilusiones ajenas, al ofrecer rendimientos fabulosos o castillos en el aire (por ahorrarse los costos de una buena ingeniería), sin importar que para generar los mismos alguien a la larga va a terminar siendo tumbado (o implosionado).

Estamos en una sociedad permisiva donde la mayoría de las personas se hacen los de la vista gorda ante la cantidad de situaciones que si no les afectan directamente, terminan siendo avaladas socialmente con un «para que nos metemos, si no es con nosotros».

«Ah, es que el vecino querido, si aquel de la casa de los $7.500 millones, trabaja en la gobernación»; «ah, es que el «dóc-tor» tiene buenas conexiones en el concejo del municipio y va a mover el POT, y ahí nos hacemos buena platica»; «Ah, es que el concejal aquel tiene un lotecito para VIS, pero tranquilo que no figura nada a su nombre»; «Ah, pero es que si el «dotor» nos «colabora» mucho»;»ah, pero que importa hagamos un convenio para las cámaras de fotodetección, que igual como nos regimos por el derecho privado no necesitamos licitación»;»ah, pero si tenemos que votar por él, porque él es el que nos garantiza el puestico»…

A la larga todos terminamos siendo tumbados por los corruptos, no importa si la corrupción se soporta en la «generación de empleo»: el clientelismo aquel donde ponen a «lumbreras» a calentar silla en alguna entidad pública, sin considerar que la ineficiencia con la que retribuye su salario es directamente proporcional a los torcidos que favorecen al «dóctor» que lo esclavizó cobrándole por la coloca un porcentaje de su salario (o vacuna) a favor de su directorio o a través de unas boletas que compra para la rifa mensual de nada.

Que bueno sería que la indignación temporal que aflora ante eventos atroces y lamentables, saliera permanentemente para combatir de frente la corrupción que ha permeado distintos círculos sociales. Que bueno echar al agua al vecino diputado, concejal o funcionario que increíblemente con una carrera de medio pelo y un salario modesto estrena camioneta cada año o tiene activos que sin lugar a dudas fueron financiados (indirectamente) con recursos públicos; que bueno sería que nos diéramos cuenta colectivamente (sin colectivos), que la supuesta Paz que en Cuba se negocia con fines electorales para mantener en el poder a corruptos y tramposos a quienes le importa cinco negociar con impunidad; que bueno sería que no nos dejáramos meter los dedos a la boca y no dejar que palabras como «mermelada», «musa», «ñoño», «tamal», «teja», hagan parte de un paisaje donde pulula la doble moral y la falta de ganas de realmente cambiar un país que va, al parecer de culo pa’l estanco.

Después de tanto tiempo, Alonso…es.

La política es, para la mayoría de la gente, una palabra desvencijada, malquerida y tristemente sinónimo tácito de muchas de las cosas malas que ha soportado y soporta una sociedad como la nuestra.

Con la política podríamos construir y avanzar, pero dado a que muchos anteponen los intereses personales o de alguna colectividad en particular, se destruye y arrasa; y con ello por obvias razones, nos estancamos en el día a día, en la necesidad, en las brechas, en las desigualdades, en los odios, en los desamores, en las pasiones malsanas y permitir que personas que hacen daño y manipulan, sigan esclavizando mentes y «gentes».

Llegué a la política por un azar del destino y sin haber hecho aquella fila que muchos politiqueros creen que es necesaria hacer, y eso me costó bastante. tuve enemigos a granel no solo en las huestes de los del edificio de enfrente, liderados estos por Alonso Salazar, sino además por parte de algunos personajes que, siendo compañeros míos, eran ávidos inventando cuentos para hacer daño.

Cuando llegué pude entender que la política en Colombia es como su fútbol, donde hay seguidores de una camiseta por conveniencia y sin mediar análisis de fondo, porque es costumbre o porque simplemente quieren hacer parte del equipo ganador.

Con esta circunstancia como una realidad del entorno, empecé a recibir desde ese entonces toda clase de desplantes e improperios por parte de muchos seguidores de Alonso, con los cuales tenía que interactuar, así como por parte de aquellos periodistas fletados, por el sólo hecho de pertenecer a la Administración Ramos (para muchos el «equipo contrario») o por ser abiertamente Uribista; tal vez por ello empecé a reaccionar, pero siempre con argumentos.

A muchos funcionarios los saqué de quicio, recuerdo entre otros a un colérico Melguizo y a un Carlos H. color carmín; en cuanto a Alonso siempre que tenía oportunidad lo saludaba, para aprovechar y meterle una que otra puya; era divertido ver como a veces se «descuadernaba» pero nunca, hubo improperios o malas reacciones directas por parte de él.

Recuerdo una vez que le llamé en la distancia «Pocho», y él con aquella mirada que sólo yo había visto en niños maravillados por algo extraordinario, no podía comprender cómo un «detractor» sabía como lo llamaban en casa…recuerdo.

Ahora bien, finalizaron nuestros trabajos y mientras a mi me difamaban en un libro desteñido que publicó Sergio con toda la intención de hacer daño (al final los entes de control me exoneraron), a Alonso, lo sancionaban con una inhabilidad. Ambos fuimos víctimas de esa manera de hacer política en nuestro país, en la que si no puedes con tus contrincantes, neutralízalos y hazles daño (aquí se incluye la persecución de la que hoy está siendo víctima un hombre honorable, a quien admiro y a quien sólo tengo gratitud: Luis Alfredo Ramos).

Ayer supe que la sanción de Alonso fue tumbada por el Consejo de Estado y tuve sentimientos encontrados.

No puedo decir que me alegré, pero sí debo reconocer que el ex-alcalde me mostró algo para admirarle: su perseverancia y fortaleza frente a las dificultades.

Soportar durante todo este tiempo en silencio su destitución y trabajar para levantar la misma sin hacer la alharaca de Petro, es digno de admirar.

Encontró en esos 2600 metros más cerca de las estrellas nuevamente la soledad, lejos de su hija, con ausencia de algunos familiares, con problemas de seguridad y además soportando toda clase de improperios de quienes en algunas ocasiones le hicimos matoneo virtual, aprovechándonos de dramas personales que sólo el sabe como duelen.

No puedo decir que Alonso fue un excelente alcalde y mucho menos ese héroe que muchos ven cuando influyó en las elecciones de 2011 (y ahí si que se pone en entredicho la cultura de la legalidad de la que tanto pregonan). A él le debemos que se haya empeñado la ciudad nuevamente a la politiquería (sino vean cuántos funcionarios de alto nivel en la Alcaldía, son amigotes de aquel odiado por muchos ex-alcalde que se fue de festín de divas, con funcionarios y en avión privado al parque Eólico de EPM en la Guajira).

Pero si puedo decir que después de la noticia de ayer y leer además sus declaraciones en El Tiempo, que Alonso..es.

Un nueve de marzo para componer esto!

Conozco gente acomplejada, y todos aquellos que destilan odio en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien además de ser uno de los más importantes estadistas que tiene nuestro país, es un colombiano como ninguno.

Uribe se ha hecho moler por esta patria amnésica e ingrata, demostrando con hechos reales y ejecutorias, su amor por una nación que sin lugar a dudas ha mejorado gracias a su inagotable capacidad de trabajar, trabajar y trabajar.

Muchas personas incautas (entre ellas muchos jóvenes y otros que viven en el extranjero), han caído ante aquella estrategia de comunicaciones difamatorias, las cuales aseguran que muchos de los males que tiene el país son por culpa del hoy candidato al senado por el Centro Democrático, qué mentira más grande.

Veo en las redes sociales frases y cuestionamientos tales como: «¿Qué va a hacer Uribe en el senado si no hizo lo que dice hoy en 8 años en lo que fue presidente?» o un más agresivo y socarrón «Por qué no votar por Uribe», proveniente de los más acérrimos enemigos de tener un país en orden, quienes en su mayoría son o aquellos adalides de la mamertología y socialbacanería o en el caso de los políticos, aquellos que se han beneficiado de la mermelada que el gobierno del tramposo reparte a granel.

«Que Uribe fue el artífice de la ley 100″…sí señor, señora o señorita, al igual que de otras leyes que cambiaron para bien estructuralmente al país…¿o será que me van a decir los izquierdosos (quienes seguro extrañan esa retroactividad a las cesantías que quebró empresas y empleados) o los opositores sin argumentos, que los reconocimientos que le dieron cuándo fue senador son pura carreta?

¿Cuántos cuentos de radiopasillos?, ¿cuánta información manipulada por aquellos que prefieren ver un país arrodillado ante la narcoguerrilla y no uno que se haga respetar?, ¿Cuántos chismes de comadres?…la respuesta es simple: tantos que a la larga han calado en aquellos que se podrían vanagloriar por tener la «mediocridad promedio» que pulula en nuestro país.

Yo a Álvaro Uribe Vélez lo he acompañado desde los 90´s por convicción y puedo decir con total tranquilidad que jamás ha sido a cambio de algún beneficio personal.

Así mismo puedo dar fe que es un trabajador incansable, poseedor de todas aquellas características que ojalá tuviéramos en nuestra sociedad: disciplina, carácter, amor patrio, compromiso y una clara orientación al logro, cumpliendo eso sí con los deberes ciudadanos y la ética. 

A mi Presidente Uribe apoyo total e irrestricto, esperando que el próximo 9 de marzo votemos masivamente por las listas del Centro Democrático para el congreso, y con ello empezar a componer todo el mal que el Presidente tramposo que tenemos,  le ha hecho a nuestro país.

Tenemos una oportunidad única para componer esto, no la dejemos pasar.

Nota:

Alvaro Uribe Vélez durante su paso por el senado presidió comisiones y fue ponente de (1):

  • Ley 11 de 1988 que autorizó el ingreso subsidiado del servicio doméstico al Instituto de Seguro Social (ISS).
  • Ley 71 de 1988 Reforma Pensional.
  • Ley 79 de 1988 Actualización Cooperativa o Banca Cooperativa.
  • Ley 16 de 1990 Financiación democrática de los clubes de fútbol.
  • Ley 40 de 1990 Protección y desarrollo de la producción de panela.
  • Ley 91 de 1990 Que creó el Fondo Prestacional del Magisterio.
  • Ley 50 de 1990 Reforma Laboral.
  • Ley 27 de 1992 Carrera Administrativa.
  • Ley 82 de 1993 Protección mujer cabeza de familia.
  • Ley 100 de 1993 Sistema de Seguridad Social.

(1) http://web.presidencia.gov.co/presidente/hoja_auv4.htm

Tramposo a lo Expreso de Media Noche

No recuerdo exactamente el día en el cual el cine se convirtió en una pasión para mí, pero puedo afirmar certeza que no sucedió en aquella tarde en la cual con mi hermano Daniel, vimos la Guerra de las Galaxias en una función rotativa, hasta que de la casa fueron a buscarnos al teatro porque pasadas las 8 de la noche no aparecíamos.

También estoy seguro que no fué por cuenta de Kagemusha de Akira Kurosawa, la cuál sufrimos con Daniel por casi tres horas.

Tal vez dicha pasión que me acompaña hoy, fue generada espontáneamente por la posibilidad que aquellos largometrajes, muchos llegados muchos de manera extemporánea a nuestro país, daban a un niño de 10 años para conocer más acerca de distintas cosas, lugares y situaciones.

Recuerdo claramente que en 1982 mientras disfrutaba de unas vacaciones en Urabá (en época de aquellas plantas eléctricas Lister a Diesel que dosificaban a cuentagotas la energía), cuando tuve la oportunidad de ver una película que además de impresionarme bastante, marcaría incluso la forma de pensar acerca de toda una nación.

Se trataba de El Expreso de Media Noche, en la cual a un pobre e indefenso norteamericano (así nos lo hizo creer el director), le aplicaron toda clase de vejámenes en Estambul.

Recuerdo cómo me solidaricé con Richard Hayes (nombre del personaje), llegando incluso a olvidar que las causas por las cuales lo apresaron fueron nada más y nada menos que por ser un traficante de drogas.

Confieso que celebré cuando Hayes logró escapar de aquel infierno, sin importar que para lograr aquello asesinó a uno de sus carceleros…recuerdo igualmente la música compuesta Giorgio Moroder, quien a su vez fué el artífice de grandes éxitos de la música disco de finales de los 70´s y principios de los 80´s…recuerdo.

Dicha película contaba con todos los pergaminos para hacerle creer a quien la viera, que era mucho más que una elaborada, llamativa y dolorosa historia con fines comerciales: ganadora de dos premios Óscar y con diversas frases impresas en la caja del casette de VHS, las cuales destacaban la historia como: una muestra de coraje de un norteamericano prisionero y su «verdadera» historia en una cárcel Turca.

Quiero decirles que la idea que hasta el año pasado tuve de Turquía (y bastante alejada a la realidad), fue construida gracias a aquella «verdadera historia» que quiso mostrar en su momento el Director Alan Parker en dicha película.

El daño por cuenta de las ligerezas y «verdades» acomodadas del Expreso de Media Noche costó a Turquía varios miles de millones de dólares, todo gracias a la estigmatización de la que fue objeto.

Ahora bien, el objetivo de esta artículo va muy de la mano a lo que significa una «verdadera» historia y como muchos de aquellos intereses particulares, nos son dirigidos hoy en día de manera calculada a través de distintos medios de comunicación como si fuésemos unos pelaos de 10 años!.

¿Quién entiende bien cuál es el verdadero objetivo de sacar adelante y a como de lugar un proceso de negociación con los antes guerrilleros, hoy Narcoterroristas de las FARC?, ¿Quién está detrás de una campaña de desestabilizar las instituciones de una nación como la nuestra?, ¿Quién es capaz de mandar a escribir artículos bien truculentos y elaborados en Semana para desprestigiar a nuestras Fuerzas Militares?, ¿A quién se le olvidó que lo elegimos porque queríamos continuar con una seguridad democrática que, así no le guste de a mucho a uno que otro bandido de civil, hizo que Colombia tuviera rumbo?….

Que irresponsabilidad tan berraca la que tiene el tramposo que tenemos como presidente, así como todos aquellos que le están comiendo cuento, o comiendo por cuenta de este personaje que hoy en día está haciendo lo que le da la gana con un país, y quien al igual que el Director de aquel Expreso de Media Noche, donde las «verdades» son contadas para favorecer intereses personales y concretar las banalidades superfluas, quiere a toda costa ganarse un «Óscar a la impunidad».

Mientras lo público no nos interese, los «gallos» seguirán cantando.

Leía hace unas pocas horas una noticia económica bastante escandalosa: la corrupción le cuesta a la Unión Europea al menos 120 Billones de Euros al año, es decir, casi dos veces el presupuesto general que tenemos en Colombia para la vigencia 2014 (el cuál ronda con tasas de cambio a hoy los 72 Billones de Euros).

La cuestión es que según el informe, la comisionada de la Unión Europea Cecilia Malsmtrom, manifiesta su preocupación al ver que la corrupción está de cierta manera tomando aire, afectando la confianza en los gobiernos y generando a su vez una erosión en las democracias.

Estos fenómenos son de cierta manera conocidos por todos, o al menos así lo demuestra los resultados de una encuesta realizada a ciudadanos comunitarios, en la cual resulta bastante preocupante la alta la percepción de como la corrupción les afecta su diario vivir.

Destaca el informe cosas que incluso podríamos decir que están siempre presentes en Colombia:

– Que la platica se va, en ocasiones a financiar partidos políticos (mermelada).

– Que los riesgos son mayores en los niveles local y regional (politiquería y clientelismo).

– Que gran parte de la misma se da en aquellos procesos de adquisición de bienes (carruseles).

…Pero si por allá llueve, por acá no escampa!

Casi paralelamente a la noticia de la corrupción rampante y bastante onerosa en la Unión Europea, leía con detenimiento en la prensa local de Medellín, las declaraciones de nuestro Alcalde Ánibal Gaviria, en relación con un exfuncionario que todo parece indicar estaba haciendo negocios bien sabrosos, aprovechando su cargo como Secretario de Obras Públicas de Medellín: presionando la compra de lotes sobrevalorados que no se necesitaban, con un agravante adicional: tratando al parecer de enjuagar antecedentes de la dudosa procedencia de algunos de ellos.

Que tristeza me dá ver que los fenómenos de corrupción en nuestro país se han vuelto parte de ese paisaje macondiano ante el cual la mayoría se han acostumbrado (creo que ya todos saben conjugar mermeladear, sin ningún tipo de desparpajo), donde a la gente le importa cinco saber y repetir que en el sector público muchos de los que están, lo hacen por sacar beneficios personales, sin considerar que gran parte de la corrupción surge por iniciativas de muchos empresarios privados quienes quieren sacar ventaja de la falta de ética y la ambición propia aquellos que llegan a la vida pública de carambola o porque nunca tuvieron las capacidades y las competencias para conseguirse un puesto por cuenta propia en una empresa privada.

Ahora bien, apuesto que «ah garrote» le van a empezar a dar al Alcalde Aníbal, empezando por el ex, quien tildó como buen periodista esta situación como el «Gallogate». pero vale la pena preguntar ¿acaso aquel destituido e inhabilitado personaje actuó de manera similar cuando siendo funcionario muchos escándalos se dieron?;¿hablará acaso con la misma vehemencia del «MaoGate», del «HoracioGate» o del «FreddyGate»?

La verdad sea dicha, aquí y en cafarnaúm los nombramientos de la mayoría de los gabinetes locales y regionales tienen todo menos de técnicos, por más que muchos de aquellos neopolitiqueros quienes se creen dueños exclusivos de la moral y la ética rasguen sus vestiduras al decir que son además de ególatras: meritócratas.

Mientras esto no cambie y las motivaciones para ejercer un cargo público no sean las de anteponer los intereses generales a las vanidades particulares, la mermelada y la corruptela serguirán presentes en nuestra patria.

Para finalizar una frase de la Sra. Malmstrom: «El precio de no actuar es bastante alto» y si no les parece, preguntémosle a los indicadores que en materia de desarrollo humano presenta nuestro país por cuenta de aquellos «Gallos» que han cantado, cantan y seguirán cantando, todo gracias a nuestra irresponsable manera de asumir nuestros deberes como ciudadanos.

En la distancia…

Desde hace unos meses me encuentro por fuera del país, en una especie de ostracismo gracias a una oportunidad que surgió en medio del caldeado ambiente político, donde por cuenta de libros desteñidos y malintencionados, me hicieron cogerle una pereza temporal al hoy en términos mamertísticos y por cuenta de grandes presupuestos en publicidad, territorio de las oportunidades mediáticas.

En medio de la distancia he aprendido a valorar genuinamente a mi país, y también entender cómo la información que recibo del mismo a través de diversos medios electrónicos (redes sociales, prensa digital, entre otros), puede influir y de paso adoctrinar, a aquellas personas que no tienen una posición crítica y que además no son capaces de analizar diversas fuentes y reconocer los verdaderos intereses que hoy, en un país polarizado, mamertizado e irrespetuoso de las autoridades, tienen aquellos que hoy estando en el poder, quieren aferrarse a él.

En las últimas semanas he estado recibiendo diversas noticias, algunas trágicas y lamentables como la del Edificio Space, situación que tras dos semanas de haber ocurrido, parece diluirse en los recuerdos de aquellos que estaban indignados…pero, que continúa vigente para aquellos que quieren capitalizar políticamente una situación que debería avergonzarnos, al haber sido y seguir siendo permisivos ante aquellos fenómenos de corrupción que, de cierta manera, ayudan a consolidar aquel objetivo de unos pocos: “tener beneficios económicos a toda costa”. Igual veo que el alcalde de teflón, con la ayuda de aquellos mismos medios que construyeron como de oro aquella moneda de cuero, ya empezó a promover a su candidata-remplazo, quien la verdad, siendo justos con ella, es una mujer que tiene no sólo las capacidades, sino la entereza de poder afrontar una responsabilidad que al buen Aníbal, le quedó grande.

Otro cuento que nos venden a quienes estamos fuera del país es que la Paz con los terroristas de las FARC es posible y que está casi lista, pero que tiene muchos enemigos los cuales están obstaculizando el camino hacia ella (le meten el tinte político y ahora, quienes odian acérrimamente el orden de las cosas, dicen que el exigir una paz sin impunidad es una bellacada). ¿Obstáculos?…obstáculos aquellas noticias que cuando salen, las publican casi en la sección de clasificados, donde es claro que con quienes se está negociando siguen asesinando servidores públicos, secuestrando y delinquiendo….ah, pero si quienes nos tildan de enemigos de la Paz son aquellos personajes que se quedaron en las épocas de soñar con guerrillas románticas, la maracachafa y las camisetas del Ché; son ellos que siguen pensando en voz alta, tan alta como el resentimiento que tienen en sus corazones, que el problema del país fue la mano firme y el corazón grande, o que inexistente fue la confianza que se empezó a desmoronar el 7 de agosto de 2010, confianza basada en aquellos tres huevitos (una inversión con responsabilidad, la generación de una cohesión social con libertades y la seguridad democrática), que tanto le molestan a muchos jacarandosos columnistas enrazados con elefantes o por aquellos otros que abusan de las minorías a las que pretenden representar.

Ahora bien, uno de los temas más candentes de los últimos momentos es sin lugar a dudas la convención donde se elegiría el candidato por el Centro Democrático a la Presidencia. En relación con este asunto uno pude ver cómo los medios enmermelados por cuenta del actual Gobierno, aprovechan la coyuntura para poner en primeras planas noticias que en Bogotá ocurren a diario, minimizando uno de los hechos de mayor trascendencia para el futuro del país; así mismo como las pasiones twitterianas de unos opositores de Uribe, me hacen creer que esa fijación enfermiza que tienen por él, es sin lugar a dudas producto de un “amor no correspondido”. Por otra parte me preocupa como algunos Uribistas, se prestan al Juego de creer que Pachito era el mejor candidato y que él, por cuenta de las mismas encuestas que publicaba El Tiempo, le ganaría a su primo en las próximas elecciones: terrorismo mediático por cuenta de un tipo muy querido, pero que fácilmente podría perfectamente ser enviado por Servientrega.

La verdad sea dicha nuestro mejor candidato no pudo participar en dicha convención, porque por cuenta de la “justicia” selectiva en nuestro país, se encuentra privado de su libertad. No obstante a lo anterior, estoy convencido que Oscar Iván puede ser nuestra carta ganadora, donde el llamado lógico es dejar de pensar que en los intereses individuales y lograr además, trascender de una política transaccional a una verdadera fiesta democrática.

Cómo veo las cosas estando fuera de mi país, cuánto quisiera que en lugar de soñar con la invención de una proteína que permitiera crear vida en marte (financiada por la NASA), mi país pudiera sintetizar alguna substancia en contra de una polarización enfermiza que nos está consumiendo, polarización que es aprovechada por aquellos que pescan por cuenta de las ilusiones de muchos, en un rio revuelto llamado Colombia.

Cuando la seguridad sólo es cuestión de imagen

Cuando pienso en la visita a Medellín de nuestro presidente Santos, para participar en un consejo de seguridad en plena comuna 13, recuerdo el dicho popular de antaño: “Tan aficionado a los toros, que no se pierde ni la corrida de un catre”.

Hoy aplica íntegramente ese dicho a un gobernante tan pantallero como incompetente, que quiere a toda costa figurar en aquellos asuntos que preocupan a un país que como va, va muy mal, y por supuesto a una ciudad, que como parte del mismo va en la misma dirección.

Para nadie es un secreto que estamos en una situación de inseguridad que, sin ser de nuestro directo resorte como ciudadanos, al no poder ocuparnos en ella, nos preocupa.

Es la inseguridad una realidad rampante que tenemos en una ciudad que parece, y por cuenta de la magia de internet, será proclamada la ciudad más innovadora del mundo, y por tal razón, merecedora de cuanto despliegue en medios pueda y alcance, por cuenta del presupuesto público establecido para tal fin.

Ahora bien, qué carajos viene a hacer un presidente cuyas acciones más valerosas, entre otras, han sido presidir con cachaco rigor aquellos ágapes en Cartagena, participar en los encuentros “al alba” con sus nuevos mejores amigos, patrocinar el silencio aquel con el que Interbolsa “puso” ministro de Hacienda, instar a los pescadores de Nicaragua a no pedir permiso (porque a él los de San Andrés le dejaron de importar con el fallo) y comunicar que somos el país más alegre del mundo (afirmación tan cierta como que nuestro himno patrio es el segundo más bello del mundo después de la Marsellesa).

En ese circo mediático estarán presentes, además de los comandantes del ejército y la policía, nuestro alcalde, que seguro sacará a relucir mañana la estampita que Hillary le mandó con el hijo de Madonna, y por supuesto el vicealcalde general de Medellín, sí señores, nuestro gobernador, que se jactará de tener la pócima secreta para solucionar los problemas de la comuna 13, pócima que curiosamente no permitió a su sucesor en la alcaldía impedir entre otras cosas, el cobro del peaje de aquellas escaleras eléctricas que tanto nos hacen sentir innovadoramente orgullosos.

Seguro que en el desarrollo de tan importante y ya poco común evento (otrora permanente en tiempos de la seguridad democrática), un presidente desvencijado en popularidad además de lograr ese tan necesitado “visaje» en medios, gagueará unas cuantas felicitaciones acompasadas de uno que otro chiste malo (tal vez con mayor fluidez que la de deletrear “contraalmirante”) para hacer el clásico y estrepitoso anuncio: ¡reforzaremos el pie de fuerza!

Tal anuncio se traduce en que vendrán más policías a la ciudad (500 como mínimo), los cuales, es importante tener en cuenta, ya tienen listo su tiquete de regreso para dentro de una semana y antes de su arribo. O si se quedan más de los siete días inicialmente presupuestados, seguro serán permeados por quienes ya están acostumbrados a relacionarse de tú a tú con los dueños del parche.

Como complemento dirán que han capturado uno que otro lavaperro, haciéndole de paso el favor a las organizaciones criminales al poner nuevos objetivos “más importantes”, mientras los verdaderos “más importantes” siguen bien, acompañados y relajados cual protagonista de video de reguetón.

Preocupa que por más que venga un presidente, las soluciones reales para un problema de marca mayor no hagan parte del quehacer diario de sus responsables. Ofusca que por pensar en romper récords de taquilla para revistas especializadas, nos hagamos los de la vista gorda para romper las barreras invisibles que tienen nuestros barrios. Desconcierta cómo hemos dejado coger ventaja a los microterroristas que están macroaterrorizando a toda una ciudad. Desilusiona que nos interese más aparentar con premios que pueden conseguirse por internet, que darle dignidad a quienes ven en su trabajo honesto su mayor aliciente. Asusta que en este rifirrafe entre politiqueros (ahora algunos expertos en seguridad social más que todo), desconozcan que la seguridad además de generar confianza, es la base de la democracia.