La corrupción en la era de la mermelada

La corrupción es sin lugar a dudas el mayor de los obstáculos que puede tener una nación para superar las dificultades, cerrar brechas, combatir la inequidad y generar un verdadero desarrollo económico en armonía.

Ahora bien, pero si en Colombia todos se quejan de ella por la manera en que constantemente nos afecta… ¿por qué es tan difícil erradicarla? o al menos, como diría un expresidente en una frase tan desafortunada, pero tal vez promisoria ante los exorbitantes niveles que tenemos: «llevarla a unas justas (aceptables) proporciones».

Creo que la mayor dificultad está en la naturaleza misma de la mayoría de los colombianos: un asunto cultural que ha trascendido los ámbitos políticos, producto tal vez de aquella malévola «malicia indígena» que surgió como contrapeso ante situaciones de abuso de poder, que han sometido pueblos desde épocas coloniales y que tristemente, nos ofrece una sociedad que ve en la cultura del avión, del avispado o del «negociante», una manera creativa para tomar y capitalizar a su favor ventajas sobre todas aquellas desventajas que puede tener alguien, en un momento de flaqueza, descuido, ilusión, necesidad o dificultad; en esencia es pasarse por la galleta el deber ser y el buen hacer.

Así es como nacen distintos negocios de aviones para incautos, los cuales son tan propios de las clases menos favorecidas, tanto como de aquellas en donde en tiempos de «escaleras» o «aviones» prestaban salones de los más prestigiosos clubes de Medellín, para hacer lo mismo que hizo el bandido de DMG o los pillos de Interbolsa, pero con marcadores y cartulinas.

Los aviones o avivatos a la larga son de la misma calaña que aquellos contratistas del estado de obras eternas o de mala calidad, o de aquellos que juegan con los ahorros e ilusiones ajenas, al ofrecer rendimientos fabulosos o castillos en el aire (por ahorrarse los costos de una buena ingeniería), sin importar que para generar los mismos alguien a la larga va a terminar siendo tumbado (o implosionado).

Estamos en una sociedad permisiva donde la mayoría de las personas se hacen los de la vista gorda ante la cantidad de situaciones que si no les afectan directamente, terminan siendo avaladas socialmente con un «para que nos metemos, si no es con nosotros».

«Ah, es que el vecino querido, si aquel de la casa de los $7.500 millones, trabaja en la gobernación»; «ah, es que el «dóc-tor» tiene buenas conexiones en el concejo del municipio y va a mover el POT, y ahí nos hacemos buena platica»; «Ah, es que el concejal aquel tiene un lotecito para VIS, pero tranquilo que no figura nada a su nombre»; «Ah, pero es que si el «dotor» nos «colabora» mucho»;»ah, pero que importa hagamos un convenio para las cámaras de fotodetección, que igual como nos regimos por el derecho privado no necesitamos licitación»;»ah, pero si tenemos que votar por él, porque él es el que nos garantiza el puestico»…

A la larga todos terminamos siendo tumbados por los corruptos, no importa si la corrupción se soporta en la «generación de empleo»: el clientelismo aquel donde ponen a «lumbreras» a calentar silla en alguna entidad pública, sin considerar que la ineficiencia con la que retribuye su salario es directamente proporcional a los torcidos que favorecen al «dóctor» que lo esclavizó cobrándole por la coloca un porcentaje de su salario (o vacuna) a favor de su directorio o a través de unas boletas que compra para la rifa mensual de nada.

Que bueno sería que la indignación temporal que aflora ante eventos atroces y lamentables, saliera permanentemente para combatir de frente la corrupción que ha permeado distintos círculos sociales. Que bueno echar al agua al vecino diputado, concejal o funcionario que increíblemente con una carrera de medio pelo y un salario modesto estrena camioneta cada año o tiene activos que sin lugar a dudas fueron financiados (indirectamente) con recursos públicos; que bueno sería que nos diéramos cuenta colectivamente (sin colectivos), que la supuesta Paz que en Cuba se negocia con fines electorales para mantener en el poder a corruptos y tramposos a quienes le importa cinco negociar con impunidad; que bueno sería que no nos dejáramos meter los dedos a la boca y no dejar que palabras como «mermelada», «musa», «ñoño», «tamal», «teja», hagan parte de un paisaje donde pulula la doble moral y la falta de ganas de realmente cambiar un país que va, al parecer de culo pa’l estanco.

Después de tanto tiempo, Alonso…es.

La política es, para la mayoría de la gente, una palabra desvencijada, malquerida y tristemente sinónimo tácito de muchas de las cosas malas que ha soportado y soporta una sociedad como la nuestra.

Con la política podríamos construir y avanzar, pero dado a que muchos anteponen los intereses personales o de alguna colectividad en particular, se destruye y arrasa; y con ello por obvias razones, nos estancamos en el día a día, en la necesidad, en las brechas, en las desigualdades, en los odios, en los desamores, en las pasiones malsanas y permitir que personas que hacen daño y manipulan, sigan esclavizando mentes y «gentes».

Llegué a la política por un azar del destino y sin haber hecho aquella fila que muchos politiqueros creen que es necesaria hacer, y eso me costó bastante. tuve enemigos a granel no solo en las huestes de los del edificio de enfrente, liderados estos por Alonso Salazar, sino además por parte de algunos personajes que, siendo compañeros míos, eran ávidos inventando cuentos para hacer daño.

Cuando llegué pude entender que la política en Colombia es como su fútbol, donde hay seguidores de una camiseta por conveniencia y sin mediar análisis de fondo, porque es costumbre o porque simplemente quieren hacer parte del equipo ganador.

Con esta circunstancia como una realidad del entorno, empecé a recibir desde ese entonces toda clase de desplantes e improperios por parte de muchos seguidores de Alonso, con los cuales tenía que interactuar, así como por parte de aquellos periodistas fletados, por el sólo hecho de pertenecer a la Administración Ramos (para muchos el «equipo contrario») o por ser abiertamente Uribista; tal vez por ello empecé a reaccionar, pero siempre con argumentos.

A muchos funcionarios los saqué de quicio, recuerdo entre otros a un colérico Melguizo y a un Carlos H. color carmín; en cuanto a Alonso siempre que tenía oportunidad lo saludaba, para aprovechar y meterle una que otra puya; era divertido ver como a veces se «descuadernaba» pero nunca, hubo improperios o malas reacciones directas por parte de él.

Recuerdo una vez que le llamé en la distancia «Pocho», y él con aquella mirada que sólo yo había visto en niños maravillados por algo extraordinario, no podía comprender cómo un «detractor» sabía como lo llamaban en casa…recuerdo.

Ahora bien, finalizaron nuestros trabajos y mientras a mi me difamaban en un libro desteñido que publicó Sergio con toda la intención de hacer daño (al final los entes de control me exoneraron), a Alonso, lo sancionaban con una inhabilidad. Ambos fuimos víctimas de esa manera de hacer política en nuestro país, en la que si no puedes con tus contrincantes, neutralízalos y hazles daño (aquí se incluye la persecución de la que hoy está siendo víctima un hombre honorable, a quien admiro y a quien sólo tengo gratitud: Luis Alfredo Ramos).

Ayer supe que la sanción de Alonso fue tumbada por el Consejo de Estado y tuve sentimientos encontrados.

No puedo decir que me alegré, pero sí debo reconocer que el ex-alcalde me mostró algo para admirarle: su perseverancia y fortaleza frente a las dificultades.

Soportar durante todo este tiempo en silencio su destitución y trabajar para levantar la misma sin hacer la alharaca de Petro, es digno de admirar.

Encontró en esos 2600 metros más cerca de las estrellas nuevamente la soledad, lejos de su hija, con ausencia de algunos familiares, con problemas de seguridad y además soportando toda clase de improperios de quienes en algunas ocasiones le hicimos matoneo virtual, aprovechándonos de dramas personales que sólo el sabe como duelen.

No puedo decir que Alonso fue un excelente alcalde y mucho menos ese héroe que muchos ven cuando influyó en las elecciones de 2011 (y ahí si que se pone en entredicho la cultura de la legalidad de la que tanto pregonan). A él le debemos que se haya empeñado la ciudad nuevamente a la politiquería (sino vean cuántos funcionarios de alto nivel en la Alcaldía, son amigotes de aquel odiado por muchos ex-alcalde que se fue de festín de divas, con funcionarios y en avión privado al parque Eólico de EPM en la Guajira).

Pero si puedo decir que después de la noticia de ayer y leer además sus declaraciones en El Tiempo, que Alonso..es.

Un nueve de marzo para componer esto!

Conozco gente acomplejada, y todos aquellos que destilan odio en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien además de ser uno de los más importantes estadistas que tiene nuestro país, es un colombiano como ninguno.

Uribe se ha hecho moler por esta patria amnésica e ingrata, demostrando con hechos reales y ejecutorias, su amor por una nación que sin lugar a dudas ha mejorado gracias a su inagotable capacidad de trabajar, trabajar y trabajar.

Muchas personas incautas (entre ellas muchos jóvenes y otros que viven en el extranjero), han caído ante aquella estrategia de comunicaciones difamatorias, las cuales aseguran que muchos de los males que tiene el país son por culpa del hoy candidato al senado por el Centro Democrático, qué mentira más grande.

Veo en las redes sociales frases y cuestionamientos tales como: «¿Qué va a hacer Uribe en el senado si no hizo lo que dice hoy en 8 años en lo que fue presidente?» o un más agresivo y socarrón «Por qué no votar por Uribe», proveniente de los más acérrimos enemigos de tener un país en orden, quienes en su mayoría son o aquellos adalides de la mamertología y socialbacanería o en el caso de los políticos, aquellos que se han beneficiado de la mermelada que el gobierno del tramposo reparte a granel.

«Que Uribe fue el artífice de la ley 100″…sí señor, señora o señorita, al igual que de otras leyes que cambiaron para bien estructuralmente al país…¿o será que me van a decir los izquierdosos (quienes seguro extrañan esa retroactividad a las cesantías que quebró empresas y empleados) o los opositores sin argumentos, que los reconocimientos que le dieron cuándo fue senador son pura carreta?

¿Cuántos cuentos de radiopasillos?, ¿cuánta información manipulada por aquellos que prefieren ver un país arrodillado ante la narcoguerrilla y no uno que se haga respetar?, ¿Cuántos chismes de comadres?…la respuesta es simple: tantos que a la larga han calado en aquellos que se podrían vanagloriar por tener la «mediocridad promedio» que pulula en nuestro país.

Yo a Álvaro Uribe Vélez lo he acompañado desde los 90´s por convicción y puedo decir con total tranquilidad que jamás ha sido a cambio de algún beneficio personal.

Así mismo puedo dar fe que es un trabajador incansable, poseedor de todas aquellas características que ojalá tuviéramos en nuestra sociedad: disciplina, carácter, amor patrio, compromiso y una clara orientación al logro, cumpliendo eso sí con los deberes ciudadanos y la ética. 

A mi Presidente Uribe apoyo total e irrestricto, esperando que el próximo 9 de marzo votemos masivamente por las listas del Centro Democrático para el congreso, y con ello empezar a componer todo el mal que el Presidente tramposo que tenemos,  le ha hecho a nuestro país.

Tenemos una oportunidad única para componer esto, no la dejemos pasar.

Nota:

Alvaro Uribe Vélez durante su paso por el senado presidió comisiones y fue ponente de (1):

  • Ley 11 de 1988 que autorizó el ingreso subsidiado del servicio doméstico al Instituto de Seguro Social (ISS).
  • Ley 71 de 1988 Reforma Pensional.
  • Ley 79 de 1988 Actualización Cooperativa o Banca Cooperativa.
  • Ley 16 de 1990 Financiación democrática de los clubes de fútbol.
  • Ley 40 de 1990 Protección y desarrollo de la producción de panela.
  • Ley 91 de 1990 Que creó el Fondo Prestacional del Magisterio.
  • Ley 50 de 1990 Reforma Laboral.
  • Ley 27 de 1992 Carrera Administrativa.
  • Ley 82 de 1993 Protección mujer cabeza de familia.
  • Ley 100 de 1993 Sistema de Seguridad Social.

(1) http://web.presidencia.gov.co/presidente/hoja_auv4.htm

Tramposo a lo Expreso de Media Noche

No recuerdo exactamente el día en el cual el cine se convirtió en una pasión para mí, pero puedo afirmar certeza que no sucedió en aquella tarde en la cual con mi hermano Daniel, vimos la Guerra de las Galaxias en una función rotativa, hasta que de la casa fueron a buscarnos al teatro porque pasadas las 8 de la noche no aparecíamos.

También estoy seguro que no fué por cuenta de Kagemusha de Akira Kurosawa, la cuál sufrimos con Daniel por casi tres horas.

Tal vez dicha pasión que me acompaña hoy, fue generada espontáneamente por la posibilidad que aquellos largometrajes, muchos llegados muchos de manera extemporánea a nuestro país, daban a un niño de 10 años para conocer más acerca de distintas cosas, lugares y situaciones.

Recuerdo claramente que en 1982 mientras disfrutaba de unas vacaciones en Urabá (en época de aquellas plantas eléctricas Lister a Diesel que dosificaban a cuentagotas la energía), cuando tuve la oportunidad de ver una película que además de impresionarme bastante, marcaría incluso la forma de pensar acerca de toda una nación.

Se trataba de El Expreso de Media Noche, en la cual a un pobre e indefenso norteamericano (así nos lo hizo creer el director), le aplicaron toda clase de vejámenes en Estambul.

Recuerdo cómo me solidaricé con Richard Hayes (nombre del personaje), llegando incluso a olvidar que las causas por las cuales lo apresaron fueron nada más y nada menos que por ser un traficante de drogas.

Confieso que celebré cuando Hayes logró escapar de aquel infierno, sin importar que para lograr aquello asesinó a uno de sus carceleros…recuerdo igualmente la música compuesta Giorgio Moroder, quien a su vez fué el artífice de grandes éxitos de la música disco de finales de los 70´s y principios de los 80´s…recuerdo.

Dicha película contaba con todos los pergaminos para hacerle creer a quien la viera, que era mucho más que una elaborada, llamativa y dolorosa historia con fines comerciales: ganadora de dos premios Óscar y con diversas frases impresas en la caja del casette de VHS, las cuales destacaban la historia como: una muestra de coraje de un norteamericano prisionero y su «verdadera» historia en una cárcel Turca.

Quiero decirles que la idea que hasta el año pasado tuve de Turquía (y bastante alejada a la realidad), fue construida gracias a aquella «verdadera historia» que quiso mostrar en su momento el Director Alan Parker en dicha película.

El daño por cuenta de las ligerezas y «verdades» acomodadas del Expreso de Media Noche costó a Turquía varios miles de millones de dólares, todo gracias a la estigmatización de la que fue objeto.

Ahora bien, el objetivo de esta artículo va muy de la mano a lo que significa una «verdadera» historia y como muchos de aquellos intereses particulares, nos son dirigidos hoy en día de manera calculada a través de distintos medios de comunicación como si fuésemos unos pelaos de 10 años!.

¿Quién entiende bien cuál es el verdadero objetivo de sacar adelante y a como de lugar un proceso de negociación con los antes guerrilleros, hoy Narcoterroristas de las FARC?, ¿Quién está detrás de una campaña de desestabilizar las instituciones de una nación como la nuestra?, ¿Quién es capaz de mandar a escribir artículos bien truculentos y elaborados en Semana para desprestigiar a nuestras Fuerzas Militares?, ¿A quién se le olvidó que lo elegimos porque queríamos continuar con una seguridad democrática que, así no le guste de a mucho a uno que otro bandido de civil, hizo que Colombia tuviera rumbo?….

Que irresponsabilidad tan berraca la que tiene el tramposo que tenemos como presidente, así como todos aquellos que le están comiendo cuento, o comiendo por cuenta de este personaje que hoy en día está haciendo lo que le da la gana con un país, y quien al igual que el Director de aquel Expreso de Media Noche, donde las «verdades» son contadas para favorecer intereses personales y concretar las banalidades superfluas, quiere a toda costa ganarse un «Óscar a la impunidad».

Mientras lo público no nos interese, los «gallos» seguirán cantando.

Leía hace unas pocas horas una noticia económica bastante escandalosa: la corrupción le cuesta a la Unión Europea al menos 120 Billones de Euros al año, es decir, casi dos veces el presupuesto general que tenemos en Colombia para la vigencia 2014 (el cuál ronda con tasas de cambio a hoy los 72 Billones de Euros).

La cuestión es que según el informe, la comisionada de la Unión Europea Cecilia Malsmtrom, manifiesta su preocupación al ver que la corrupción está de cierta manera tomando aire, afectando la confianza en los gobiernos y generando a su vez una erosión en las democracias.

Estos fenómenos son de cierta manera conocidos por todos, o al menos así lo demuestra los resultados de una encuesta realizada a ciudadanos comunitarios, en la cual resulta bastante preocupante la alta la percepción de como la corrupción les afecta su diario vivir.

Destaca el informe cosas que incluso podríamos decir que están siempre presentes en Colombia:

– Que la platica se va, en ocasiones a financiar partidos políticos (mermelada).

– Que los riesgos son mayores en los niveles local y regional (politiquería y clientelismo).

– Que gran parte de la misma se da en aquellos procesos de adquisición de bienes (carruseles).

…Pero si por allá llueve, por acá no escampa!

Casi paralelamente a la noticia de la corrupción rampante y bastante onerosa en la Unión Europea, leía con detenimiento en la prensa local de Medellín, las declaraciones de nuestro Alcalde Ánibal Gaviria, en relación con un exfuncionario que todo parece indicar estaba haciendo negocios bien sabrosos, aprovechando su cargo como Secretario de Obras Públicas de Medellín: presionando la compra de lotes sobrevalorados que no se necesitaban, con un agravante adicional: tratando al parecer de enjuagar antecedentes de la dudosa procedencia de algunos de ellos.

Que tristeza me dá ver que los fenómenos de corrupción en nuestro país se han vuelto parte de ese paisaje macondiano ante el cual la mayoría se han acostumbrado (creo que ya todos saben conjugar mermeladear, sin ningún tipo de desparpajo), donde a la gente le importa cinco saber y repetir que en el sector público muchos de los que están, lo hacen por sacar beneficios personales, sin considerar que gran parte de la corrupción surge por iniciativas de muchos empresarios privados quienes quieren sacar ventaja de la falta de ética y la ambición propia aquellos que llegan a la vida pública de carambola o porque nunca tuvieron las capacidades y las competencias para conseguirse un puesto por cuenta propia en una empresa privada.

Ahora bien, apuesto que «ah garrote» le van a empezar a dar al Alcalde Aníbal, empezando por el ex, quien tildó como buen periodista esta situación como el «Gallogate». pero vale la pena preguntar ¿acaso aquel destituido e inhabilitado personaje actuó de manera similar cuando siendo funcionario muchos escándalos se dieron?;¿hablará acaso con la misma vehemencia del «MaoGate», del «HoracioGate» o del «FreddyGate»?

La verdad sea dicha, aquí y en cafarnaúm los nombramientos de la mayoría de los gabinetes locales y regionales tienen todo menos de técnicos, por más que muchos de aquellos neopolitiqueros quienes se creen dueños exclusivos de la moral y la ética rasguen sus vestiduras al decir que son además de ególatras: meritócratas.

Mientras esto no cambie y las motivaciones para ejercer un cargo público no sean las de anteponer los intereses generales a las vanidades particulares, la mermelada y la corruptela serguirán presentes en nuestra patria.

Para finalizar una frase de la Sra. Malmstrom: «El precio de no actuar es bastante alto» y si no les parece, preguntémosle a los indicadores que en materia de desarrollo humano presenta nuestro país por cuenta de aquellos «Gallos» que han cantado, cantan y seguirán cantando, todo gracias a nuestra irresponsable manera de asumir nuestros deberes como ciudadanos.

En la distancia…

Desde hace unos meses me encuentro por fuera del país, en una especie de ostracismo gracias a una oportunidad que surgió en medio del caldeado ambiente político, donde por cuenta de libros desteñidos y malintencionados, me hicieron cogerle una pereza temporal al hoy en términos mamertísticos y por cuenta de grandes presupuestos en publicidad, territorio de las oportunidades mediáticas.

En medio de la distancia he aprendido a valorar genuinamente a mi país, y también entender cómo la información que recibo del mismo a través de diversos medios electrónicos (redes sociales, prensa digital, entre otros), puede influir y de paso adoctrinar, a aquellas personas que no tienen una posición crítica y que además no son capaces de analizar diversas fuentes y reconocer los verdaderos intereses que hoy, en un país polarizado, mamertizado e irrespetuoso de las autoridades, tienen aquellos que hoy estando en el poder, quieren aferrarse a él.

En las últimas semanas he estado recibiendo diversas noticias, algunas trágicas y lamentables como la del Edificio Space, situación que tras dos semanas de haber ocurrido, parece diluirse en los recuerdos de aquellos que estaban indignados…pero, que continúa vigente para aquellos que quieren capitalizar políticamente una situación que debería avergonzarnos, al haber sido y seguir siendo permisivos ante aquellos fenómenos de corrupción que, de cierta manera, ayudan a consolidar aquel objetivo de unos pocos: “tener beneficios económicos a toda costa”. Igual veo que el alcalde de teflón, con la ayuda de aquellos mismos medios que construyeron como de oro aquella moneda de cuero, ya empezó a promover a su candidata-remplazo, quien la verdad, siendo justos con ella, es una mujer que tiene no sólo las capacidades, sino la entereza de poder afrontar una responsabilidad que al buen Aníbal, le quedó grande.

Otro cuento que nos venden a quienes estamos fuera del país es que la Paz con los terroristas de las FARC es posible y que está casi lista, pero que tiene muchos enemigos los cuales están obstaculizando el camino hacia ella (le meten el tinte político y ahora, quienes odian acérrimamente el orden de las cosas, dicen que el exigir una paz sin impunidad es una bellacada). ¿Obstáculos?…obstáculos aquellas noticias que cuando salen, las publican casi en la sección de clasificados, donde es claro que con quienes se está negociando siguen asesinando servidores públicos, secuestrando y delinquiendo….ah, pero si quienes nos tildan de enemigos de la Paz son aquellos personajes que se quedaron en las épocas de soñar con guerrillas románticas, la maracachafa y las camisetas del Ché; son ellos que siguen pensando en voz alta, tan alta como el resentimiento que tienen en sus corazones, que el problema del país fue la mano firme y el corazón grande, o que inexistente fue la confianza que se empezó a desmoronar el 7 de agosto de 2010, confianza basada en aquellos tres huevitos (una inversión con responsabilidad, la generación de una cohesión social con libertades y la seguridad democrática), que tanto le molestan a muchos jacarandosos columnistas enrazados con elefantes o por aquellos otros que abusan de las minorías a las que pretenden representar.

Ahora bien, uno de los temas más candentes de los últimos momentos es sin lugar a dudas la convención donde se elegiría el candidato por el Centro Democrático a la Presidencia. En relación con este asunto uno pude ver cómo los medios enmermelados por cuenta del actual Gobierno, aprovechan la coyuntura para poner en primeras planas noticias que en Bogotá ocurren a diario, minimizando uno de los hechos de mayor trascendencia para el futuro del país; así mismo como las pasiones twitterianas de unos opositores de Uribe, me hacen creer que esa fijación enfermiza que tienen por él, es sin lugar a dudas producto de un “amor no correspondido”. Por otra parte me preocupa como algunos Uribistas, se prestan al Juego de creer que Pachito era el mejor candidato y que él, por cuenta de las mismas encuestas que publicaba El Tiempo, le ganaría a su primo en las próximas elecciones: terrorismo mediático por cuenta de un tipo muy querido, pero que fácilmente podría perfectamente ser enviado por Servientrega.

La verdad sea dicha nuestro mejor candidato no pudo participar en dicha convención, porque por cuenta de la “justicia” selectiva en nuestro país, se encuentra privado de su libertad. No obstante a lo anterior, estoy convencido que Oscar Iván puede ser nuestra carta ganadora, donde el llamado lógico es dejar de pensar que en los intereses individuales y lograr además, trascender de una política transaccional a una verdadera fiesta democrática.

Cómo veo las cosas estando fuera de mi país, cuánto quisiera que en lugar de soñar con la invención de una proteína que permitiera crear vida en marte (financiada por la NASA), mi país pudiera sintetizar alguna substancia en contra de una polarización enfermiza que nos está consumiendo, polarización que es aprovechada por aquellos que pescan por cuenta de las ilusiones de muchos, en un rio revuelto llamado Colombia.

Cuando la seguridad sólo es cuestión de imagen

Cuando pienso en la visita a Medellín de nuestro presidente Santos, para participar en un consejo de seguridad en plena comuna 13, recuerdo el dicho popular de antaño: “Tan aficionado a los toros, que no se pierde ni la corrida de un catre”.

Hoy aplica íntegramente ese dicho a un gobernante tan pantallero como incompetente, que quiere a toda costa figurar en aquellos asuntos que preocupan a un país que como va, va muy mal, y por supuesto a una ciudad, que como parte del mismo va en la misma dirección.

Para nadie es un secreto que estamos en una situación de inseguridad que, sin ser de nuestro directo resorte como ciudadanos, al no poder ocuparnos en ella, nos preocupa.

Es la inseguridad una realidad rampante que tenemos en una ciudad que parece, y por cuenta de la magia de internet, será proclamada la ciudad más innovadora del mundo, y por tal razón, merecedora de cuanto despliegue en medios pueda y alcance, por cuenta del presupuesto público establecido para tal fin.

Ahora bien, qué carajos viene a hacer un presidente cuyas acciones más valerosas, entre otras, han sido presidir con cachaco rigor aquellos ágapes en Cartagena, participar en los encuentros “al alba” con sus nuevos mejores amigos, patrocinar el silencio aquel con el que Interbolsa “puso” ministro de Hacienda, instar a los pescadores de Nicaragua a no pedir permiso (porque a él los de San Andrés le dejaron de importar con el fallo) y comunicar que somos el país más alegre del mundo (afirmación tan cierta como que nuestro himno patrio es el segundo más bello del mundo después de la Marsellesa).

En ese circo mediático estarán presentes, además de los comandantes del ejército y la policía, nuestro alcalde, que seguro sacará a relucir mañana la estampita que Hillary le mandó con el hijo de Madonna, y por supuesto el vicealcalde general de Medellín, sí señores, nuestro gobernador, que se jactará de tener la pócima secreta para solucionar los problemas de la comuna 13, pócima que curiosamente no permitió a su sucesor en la alcaldía impedir entre otras cosas, el cobro del peaje de aquellas escaleras eléctricas que tanto nos hacen sentir innovadoramente orgullosos.

Seguro que en el desarrollo de tan importante y ya poco común evento (otrora permanente en tiempos de la seguridad democrática), un presidente desvencijado en popularidad además de lograr ese tan necesitado “visaje» en medios, gagueará unas cuantas felicitaciones acompasadas de uno que otro chiste malo (tal vez con mayor fluidez que la de deletrear “contraalmirante”) para hacer el clásico y estrepitoso anuncio: ¡reforzaremos el pie de fuerza!

Tal anuncio se traduce en que vendrán más policías a la ciudad (500 como mínimo), los cuales, es importante tener en cuenta, ya tienen listo su tiquete de regreso para dentro de una semana y antes de su arribo. O si se quedan más de los siete días inicialmente presupuestados, seguro serán permeados por quienes ya están acostumbrados a relacionarse de tú a tú con los dueños del parche.

Como complemento dirán que han capturado uno que otro lavaperro, haciéndole de paso el favor a las organizaciones criminales al poner nuevos objetivos “más importantes”, mientras los verdaderos “más importantes” siguen bien, acompañados y relajados cual protagonista de video de reguetón.

Preocupa que por más que venga un presidente, las soluciones reales para un problema de marca mayor no hagan parte del quehacer diario de sus responsables. Ofusca que por pensar en romper récords de taquilla para revistas especializadas, nos hagamos los de la vista gorda para romper las barreras invisibles que tienen nuestros barrios. Desconcierta cómo hemos dejado coger ventaja a los microterroristas que están macroaterrorizando a toda una ciudad. Desilusiona que nos interese más aparentar con premios que pueden conseguirse por internet, que darle dignidad a quienes ven en su trabajo honesto su mayor aliciente. Asusta que en este rifirrafe entre politiqueros (ahora algunos expertos en seguridad social más que todo), desconozcan que la seguridad además de generar confianza, es la base de la democracia.

Querido imberbe

Recuerdo como si fuera ayer aquella tarde en la que en un centro comercial de la ciudad y en compañía de mi señora madre, me encontré a Teodora, sí, la mismísima amigota de los narcoterroristas y promotora de ese movimiento de nombre tan taquillero como de oscuras intenciones. Eso sí, en ese entonces con mucho menos bisturí y sin ese turbante perturbante.

Eran épocas del proceso 8.000, donde tenían al payaso de Samper haciendo malabares, en la cuerda floja y soliviando todo el peso de aquel elefante que al parecer entró a la sala de su casa, sin darse cuenta.

En aquella oportunidad y quiero dejar claro, solamente le dije a esa señora: “Bien por lo de Samper” y pare de contar…

No obstante mi juventud y a que en un efímero instante compartimos algo en común: darle «palo» a Samper, en ese encuentro casual, contrario a como hoy están obrando los jóvenes e imberbes sectarios de las buenas mañas (porque las costumbres para ellos no existen), no me le tiré en voladora a recibir uno de los abrazos que hoy reparte, valga la claridad, más a siniestra que a diestra. Ah, y mucho menos me uní a su combo, pese a que he sido de doctrina liberal.

Hoy en día estamos en un ambiente que además de caldeado, tiene por combatientes una inconmesurable cantidad de jóvenes imberbes que se creen dueños de la verdad y que contrario a lo que trata de inculcarles el rector de nuestra universidad (citando un cuento de don Jesús del Corral y haciendo de paso un elogio al avispado y a la cultura de la ilegalidad), son muy avispados al esconderse tras las bambalinas sin dar la cara en una conocida red social y en cuanto blog hay (incluso alguno que otro con nombres que curiosamente hace alusión a una trampa solapada por de más); se creen ellos además ungidos de la verdad absoluta, aquella que supuestamente les imprime leerse tres o cuatro libros que les sugiere cualquier adoctrinador de pacotilla que aprovechando el poder, les dicta cátedra en aquellas buenas maneras que no aprendió en la casa, pero que se compensan con el enarbolado hablar que le provee de paso, su curriculum londinense.

Es preocupante cómo estos hombres y mujeres,  pretenden ser ciudadanos del mañana, cuando sus comportamientos hoy dejan mucho que desear: son arrogantes, sobrados, sectarios, desconocen aquello que tanto combinan en sus camisetas de marca: pluralidad.

Es lamentable cómo se prestan como idiotas útiles a una causa ajena, causa que les hace repetir hasta el cansancio y como loritos mojados sandeces e imprecisiones respecto a esos ocho años que definitivamente cambiaron el rumbo del país hacia una senda de crecimiento y desarrollo, sólo por el hecho que a ellos no les tocó guardarse en sus casas los fines de semana, o ver cómo, en medio de una época de terror que parece retornar, los narcoterroristas de ese entonces, hacían lo que les daba la gana en un país tradicionalmente gobernado desde la comodidad del palacio capitalino, en Hatogrande o en el resort en las Islas del Rosario, que siempre desconocía la importancia de gobernar para las regiones.

Ojalá algún día estos jóvenes imberbes abrieran más que sus ojos, su mente, y entendieran, entre otras cosas, que el trabajo comunitario no es irse de camping a un municipio a saborear parte de ese plato de lentejas que les provee la burocracia establecida por quienes dicen que combaten el clientelismo, mientras ellos hacen parte de su clientela; y mucho menos despotricar de aquellos que pensamos distinto, sólo porque les metieron el rayón, cual alianza politiquera, que deben creer el “enemigo de mi amigo, es amigo… y el amigo de mi enemigo, es mi enemigo” …vayan e infórmense de lo que significaron para los norteamericanos los talibanes, casi al final de la llamada guerra fría, y analicen sin mucho esfuerzo, lo que luego les pasó.

En mi época, que no dista tanto de la de ustedes, tal vez no había tanto internet como hoy, pero ante la falta de esa lluvia de desinformación que hoy a muchos moja, había mayor interés por descubrir y analizar la esencia de lo que hacía mover ese mundo, que para ustedes, jóvenes imberbes, pese a ser tal vez muy parecido al “ancho y ajeno de Ciro Alegría”, no sólo se circunscribe a aquel mundo de fantasía revolucionaria que así lo quieran vender en su discurso lastimero (con mucha sagacidad), aquellos que ven en el poder un fin para lograr beneficios personales con la justificación de propender por un bien común.

Jóvenes imberbes y ante la irrefutable realidad que algún día casi fui uno de ustedes: aprovechen las oportunidades y no sigan siendo los idiotas útiles de quienes manejan los hilos del poder a su antojo… se los digo con la tranquilidad que me da, el no haber abrazado a Teodora en mi juventud, así fuese en ese entonces, la enemiga de un enemigo, no solo mío, sino de un país que ha sucumbido más de una vez, a los vejámenes de los narcoterroristas y mucho más, ante ellos, que promulgando intereses progresistas, son iguales o peores de aquello que tanto critican.

Y se quedaron con los crespos hechos…

En la cultura popular hay un dicho: “no ensillar antes de tener las bestias”, y eso, ensillar antes de tiempo, en política, pasa muy a menudo.

Hace unos días, ante la interinidad de Indeportes, nuestro gobernador anunció el nombramiento de uno de los funcionarios de gabinete como nuevo gerente del instituto.

Tenía en su haber unos “excelentes” resultados en una secretaría donde siguieron con los mismos programas, que se relacionan en la política pública que fue sancionada a finales de 2011, eso sí, cambiándoles el nombre (para no reconocer nada) y consolidando la mayoría del presupuesto en una sola entidad que a su vez subcontrata generando ineficiencias que al final se pagan con recursos públicos.

Ante dicho nombramiento no esperaron para sacar notas de prensa tan rimbombantes como carentes de contenido, donde destacaban que el futuro gerente tenía por experiencia ser uno de esos ciclistas “campeones del entrenamiento”, con una que otra carrerita en la recreativa y que por una amistad con un expaciente de eufemiano (amigo que tenemos en común) sentíase capaz de llevar de la mejor manera las riendas de uno de los entes fundamentales que tiene nuestro departamento en cabeza de la Gobernación de Antioquia.

No faltaron los tweets de oportunistas felicitando a diestra y siniestra…. incluso yo mandé un par de trinos de esos destemplados, que tanto gustan a opositores, donde expresé: “a unos para sacarlos, les dan una embajada”. Sin embargo, la suerte estaba echada, Lina y Sebastián ya empezaban a pujar por quién sería el remplazo de dicho funcionario, y yo, en un acto de humildad le mandaba un mensaje por el BB deseando lo mejor.

Oh, pero qué pasó, ¿acaso algo similar a cuando nominaron al hoy cuasi octogenario asesor por prestación de servicios, como secretario de Educación en 2011?, Sí, efectivamente, se les fueron las luces y upa pues, a recoger lo que ya estaban montando: una inhabilidad impidió que se cristalizara dicho nombramiento… ¡y todos quedaron con los crespos hechos!

Bueno, pero de todo esto hay algo que debo reconocer, que Darth Verde ha demostrado que posiblemente el retorno del Jedi se dé, al nombrar, en medio de tanta improvisación, a Mauricio Mosquera como gerente de Indeportes; de él puedo decir que contrario al cuasiembajador, sí ha gerenciado con éxito, gústenos o no el “vos” o el “aquí te ves”. Además ha sido deportista (herencia de don Luis) y no sólo de fines de semana, así su no muy esbelta figura de hoy lo disimule.

El nuevo gerente tiene varios retos, algunos relacionados con la mejora de la infraestructura deportiva en muchos municipios de Antioquia, además de establecer programas para obtener el justo equilibrio entre lo que significa el deporte de alto rendimiento (que en este país no es atractivo para los patrocinadores privados), y aquel que es importante fomentar desde temprana edad y mantener hasta el fin de los días, para lograr una Antioquia tanto educada como saludable y llena de aquellos valores que se gestan alrededor de la práctica deportiva.

Recordermos que el anterior gerente, pese a “gerenciar” la inercia que recibió y aún con la exagerada cantidad de asesores, no logró mantener la medallería de 2008. Una desventaja considerable, tendrá Mauricio, respecto a su antecesor: lograr que Antioquia en 2015 se mantenga como el departamento líder en materia deportiva y no dejarnos con los crespos hechos a quienes, independientemente de las diferencias, esperamos lo mejor de él.

Espíritu olímpico

Esta semana desde la sede del Comité Olímpico Internacional COI, en Laussane Suiza,  fue confirmada nuestra ciudad como candidata finalista para acoger en el año 2018 los Juegos Olímpicos Juveniles o YOG2018 por las siglas en inglés de Youth Olimpic Games 2018 (junto con Buenos Aires y Glasgow). Confieso que tal noticia me llenó de alegría por todo aquello bueno que significa no solamente para Medellín y Antioquia,  sino para el país en general.

Desde ya podemos decir que somos ganadores y que quede claro, no es para imprimir en el ambiente uno de esos aires colombianos lastimeros de antaño, que consistían (o consisten) en subestimarse o entrar perdiendo antes de competir, no!… por el contrario, digo esto,  e independientemente a lo que se decida el próximo cuatro de Julio, para agradecer que la evolución que ha tenido nuestro país en términos generales, es reconocida a nivel mundial, y que ello de paso, promueve cambios reales en el subconsciente colectivo foráneo,  quienes hoy en su mayoría y de manera lamentable tienen como imagen de nuestro país, una que se sincroniza a la perfección con aquellos argumentos facilistas de miniserie nacional.  Es claro que esta nominación, que sigue vigente,  va por el camino de exaltar todos aquellos valores que han hecho que este país se sobreponga a las adversidades, demostrando que tenemos un corazón grande que  late con fuerza y optimismo,  gracias ello a la firmeza de los dos Gobiernos nacionales, que precedieron la tibieza del actual.

Es importante tener en cuenta, que los YOG son relativamente nuevos (los primeros  se realizaron en 2010 y tuvieron como sede Singapur),  y están dirigidos especialmente para aquellas ciudades que por cuestiones diversas (más que todo de tipo presupuestal),  no pueden proponerse aún como candidatas a aquellos de Verano o que, como la nuestra, quieren ir paso a paso en la consecusión de eventos de clase internacional realmente importantes y que de paso propendan por visualizar ante la comunidad internacional, un país que seguro puede ser la respuesta a muchas preguntas positivas.

Ahora bien,  ¿Qué cosas buenas puede traer para la ciudad?

En principio ya hemos visto el impacto positivo que tienen este tipo eventos, un ejemplo los ODESUR de 2010, los cuales además de Medellín tuvieron como sub-sedes otros municipios de Antioquia (con el propósito de generar cambios en esa relación centro-periferia), lo cuales realizaron, con el apoyo de Indeportes Antioquia y el Gobierno Nacional, inversiones en aquellas infraestructuras deportivas que permitieron albergar a las disciplinas que allí se realizaron. De entrada ya estamos ganando quienes creemos que las inversiones en el deporte son prioritarias para lograr que el crecimiento económico genere desarrollo, ya que Medellín desde 2012 le apostó a la construcción de un Velódromo de clase mundial, una pista de BMX con mejores especificaciones y a la adecuación de otros escenarios, todo ello de conformidad a las condiciones exigidas por el COI.

Quienes hemos tenido la fortuna de conocer ciudades que han sido sedes de eventos de este tipo (y que no comemos cuento de lo que pontifican las “Divas de lo Público” como cuando nos quisieron hacer creer que traer a Madonna fue fundamental para los procesos de internacionalización de la ciudad), percibimos que la mejora en la infraestructura es real, en aquella relacionada con la recreación y el deporte, con la movilidad, además de la construcción de sedes y subsedes, de villas olímpicas que luego, y después del evento, pueden ser destinadas entre otras cosas, a albergar aquellos deportistas que provengan de las regiones y que hagan parte de una política pública que le apueste a la “formación de talentos regionales”, ser reacondicionadas como ciudadelas universitarias (cosa compleja por la mentalidad de algunos estudiantes) o aprovechadas como soluciones de vivienda. Es importante destacar que se mejora tanto el “Hardware”  como su “software” del territorio, ya que Antioquia será impregnada de todo lo bueno que se requiere para realizar un evento de estos: las personas se capacitarán y se prepararán para ello, y esa mejora de competencias a la larga queda en los individuos.

Además de lo anteriormente expuesto, para muchos Antioqueños será la única manera de tener un contacto real con el mundo exterior. Y como siempre, para empleados y empresarios de diversos sectores de la economía regional, será la posibilidad de mejorar sus ingresos. En esencia, crecimiento, con desarrollo.

La calidad de los visitantes será distinta a aquellos que ven a Medellín como Las Vegas latinoamericana, siendo personas con una disciplina, una mentalidad distinta y además jóvenes; jóvenes que en unos años podrán ser los deportistas de élite más reconocidos a nivel mundial, quienes recordarán la ciudad y sus gentes de la mejor manera, siendo de corazón y gracias a todo lo bueno que les ofrecimos, embajadores de nuestra tierra a largo plazo…a eso pónganle la firma!

Ahora bien, debemos todos estar contentos,  entusiastas y  muy positivos durante los próximos  cuatro meses y medio, pero también, y es menester de la Administración Municipal, no usar esto como una cortina de humo ante unas realidades que están carcomiendo poco a poco una sociedad que aguanta y mucho. Sea esta la oportunidad de plantear mejoras a la seguridad de Medellín, pero  que no sea con cuentos, sino con acciones. Que el Alcalde así como lo dijo en la muy Colombiana “celebración” de ayer, trascienda de verdad de lo político a lo ciudadano, donde de una vez por todas entienda que no se trata de ganarse uno o dos puntos, sino de gobernar para una Ciudad.

Tampoco se deben condicionar los programas que pretenden en los barrios de la ciudad generar de a una “Mariana por cuadra”,  a si se gana o no la sede. Además, con dicha restricción  estamos recibiendo el mismo mensaje condicionante del  típico politiquero: “yo le doy esto, si solo sí, pasa esto”; estas iniciativas no deben depender de nada, y en la forma no deben,  ser sólo una estrategia para “mostrar” o “demostrar”, ya que para formar un campeón se deben incluir intervenciones transversales que no sólo se limiten a lo deportivo, ya que, y así está demostrado,  detrás de cada deportista de excelencia hay una historia que involucra su entorno…es decir, ojalá, que nos llenemos desde ya y sin necesidad de tener la sede, de Rigobertos, Cochises, Katherines, Oquendos, Maria Luisas y Boteros, entre muchos otros.

Ojalá esto no se vuelva (poco probable que así no sea), en ese caballito de batalla de aquellos políticos que excluyen, pensando que eso que les han prestado, les pertenece: el poder. Aquí el poder, deberá ser el de hacer, el de mantener y potenciar lo bueno que se ha hecho, en seguir apoyando el deporte de Alta Competencia en todas sus disciplinas (que lamentablemente no va a apoyar el sector privado con el ahínco que se requiere, por mas que así que se desee), porque aquellos que queremos tener como campeones juveniles mañana, hoy se mueven ante la ilusión que les brindan aquellos ídolos, ídolos que en Colombia son objeto tanto de celebraciones, como de Olvido.

El deporte tiene el mágico poder de cohesionar sociedades, al unir por una misma causa  tanto a personas como a organizaciones…esperemos que esta oportunidad única se aproveche y promueva de manera óptima, trascendiendo más allá de los egos individualistas de aquellos que quieren seguirnos dividiendo, excluyendo y etiquetando,  simplemente y en la mayoría de los casos, por considerar distinto aquel color que llevas en tu corazón, que para todos es rojo.